sábado 4 de agosto de 2007

La pesadez de los hombres frente a las mujeres

Siempre me ha llamado la atención este estado al que llegamos a estar los hombres parados frente a las mujeres. Ya sea por una discusión o por cualquier situación en la que tratamos de manifestarles algo a las mujeres, llega el momento en el que ya no nos terminan escuchando, o al menos pretenden eso con filosa meticulosidad y excelencia. El pobre muchacho va a intentar una y otra vez probar con insistencia, como si se encontrara lanzando conjuros, hacia una pared que no se inmuta al chocar los encantos con ella. Cuando un chico es pesado para una mujer, es como si la respuesta de la mujer y el acceso a su persona quedara invalidado; como si fuera un cajero al que ya le hemos tirado múltiples contraseñas. Es ahí cuando nosotros hombres tendremos que sí o sí resignar algo de nosotros, y aceptar la derrota en esta batalla. Ya habrán oido hablar mil veces de que perder la batalla no es perder la guerra. Así que está no será la excepción. Tendremos que esperar un tiempo, en el que nos tranquilizaremos, para luego volver con el la frente en alto y hacer un nuevo intento. Pero como pasa muchas veces, sabiendo que tenemos que seguir adelante con nuestras cortas vidas y que el tiempo es valioso, decidimos abordar nuevas batallas, con el deseo interno de hallar una que se convierta en nuestro paraíso.

1 comentarios:

Tin dijo...

Muy cierto... es horrible tener que admitir la derrota......

Aunque creo que si uno admite su derrota, pierde la guerra....